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En este episodio, tras repasar la conquista de Aquitania por Publio Craso y la aniquilación de cientos de miles de germanos, nos centramos en una de las mayores hazañas de ingeniería militar romana. Para demostrar su poder, Julio César decide cruzar el río Rin. Para ello, construye un enorme puente de madera en apenas diez días para marchar durante dieciocho días por territorio enemigo, con el objetivo de infundir el terror en Germania, antes de regresar a la Galia y destruir el puente a sus espaldas.
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La flota romana destroza a la armada seléucida en la batalla naval de Córico mientras la tensión política se traslada a las calles de Roma. Escipión el Africano se une como legado a su hermano el cónsul Lucio para dirigir la campaña contra Antíoco III, consagrando un provocador monumento en el Capitolio antes de marchar. Además, revive la épica cabalgada de Tiberio Graco para asegurar el paso de las legiones hacia un nuevo continente.
La República vive momentos de máxima tensión: mientras Escipión Nasica defiende en el Senado su triunfo sobre los galos y consagra el templo de Cibeles, Flaminino despliega sus artes diplomáticas en Grecia para frenar abusos y controlar a Macedonia. Mientras tanto, en Oriente, Aníbal advierte a Antíoco III de que la llegada de las legiones a Asia es ya inevitable...
Hoy desmontamos la propaganda senatorial tras la batalla de las Termópilas del 191 a.C. y la invención del mito de Catón. Analizamos el implacable asedio romano sobre la ciudad de Heraclea y la humillante rendición de los etolios. Además, viajamos a Hispania para descubrir la encarnizada campaña de Fulvio Nobilior y la toma de la actual Toledo.
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En el año 191 a.C., el Gran Rey Antíoco III se atrinchera en el legendario desfiladero de las Termópilas para detener la apisonadora consular de Roma. Acompaña a las legiones de Manio Acilio Glabrión y descubre cómo la audaz maniobra nocturna de Marco Porcio Catón por las cumbres del monte Calídromo decidió el destino de Grecia y expulsó para siempre al Imperio Seléucida de Europa.