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Vivimos rodeados de comparación: quién llegó más lejos, quién tiene más, quién recibe más reconocimiento. Pero Pablo nos propone otra manera de vivir: “No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie… No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás”. Filipenses 2:3-4 NTV El éxito de otra persona no amenaza lo que Dios está haciendo contigo. Las puertas que Dios tiene para ti no necesitan que cierres las que abrió para otros. Puedes celebrar. Puedes recomendar. Puedes compartir contactos. Puedes darle crédito a alguien. Puedes abrir una puerta y decir: “Sube tú también”. Porque la humildad no es pensar que vales menos; es estar tan segura de tu identidad en Dios que ya no necesitas hacer pequeño a nadie para sentirte grande. Hoy cambia la pregunta: En vez de “¿quién me reconoce?”, pregúntate: “¿a quién puedo reconocer yo?”. No necesitas competir para encontrar tu lugar. Dios ya conoce tu lugar. Las lecturas son: Isaías 60:1 - 62:5 Filipenses 1:27 - 2:18 Salmo 72:1-20 Proverbios 24:11-12
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¿Sabías que en los primeros dos versículos del Salmo 91 aparecen cuatro nombres de Dios? Y cada uno nos revela algo que necesitamos recordar cuando tenemos miedo. Altísimo: cuando el problema parece más grande que tú, recuerda que nada está por encima de Él. Shaddai, el Todopoderoso: cuando tus fuerzas se acaban, las suyas permanecen. El Señor: cuando otros te fallan, Él sigue siendo fiel a su Palabra. Mi Dios: cuando te sientes solo, recuerda que puedes acercarte a Él con confianza. El Salmo 91 contiene una promesa que me encanta: «Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades». Salmo 91:15 NTV. Fíjate bien: Dios no dice que nunca tendrás dificultades. Promete estar contigo en medio de ellas. Lo que te quita el sueño está por debajo de Aquel que nunca duerme. Quizá hoy necesitas dejar de repetirle a Dios lo grande que es tu problema y comenzar a recordarle a tu corazón quién es tu Dios. Y ahora quiero preguntarte algo: ¿Cuál de estos cuatro nombres de Dios necesitas recordar hoy? Las lecturas son: Jeremías 39:1 - 41:18 2 Timoteo 1:1-18 Salmo 90:1 - 91:16 Proverbios 26:1-2
¿Es posible tener mucho dinero y vivir una vida profundamente pobre? Puedes tener una casa enorme y no tener paz. Comprar lo que quieras y haber perdido la capacidad de disfrutar. Pasarte la vida acumulando para algún día comenzar a vivir. Pablo nos recuerda algo extraordinario en 1 Timoteo 6:17: Dios nos da en abundancia para que disfrutemos, pero nuestra confianza debe estar puesta en Él, no en las riquezas. La verdadera riqueza se vive de tres maneras: disfrutando con gratitud, administrando con sabiduría y compartiendo con generosidad. Y recuerda: el dinero que guardas forma parte de tu patrimonio. El bien que haces forma parte de tu legado. Hoy pregúntate: ¿Estoy construyendo una fortuna o aprendiendo a vivir una vida verdaderamente rica? Las lecturas son: Jeremías 37:1 - 38:28 1 Timoteo 6:1-21 Salmo 89:38-52 Proverbios 25:28
¿Y si gran parte de tu ansiedad viene de intentar controlar cosas que nunca estuvieron en tus manos? Queremos tenerlo todo previsto: las finanzas, la salud, el trabajo, las personas que amamos y hasta lo que podría suceder mañana. Pero basta una noticia inesperada para descubrir lo frágil que puede ser una tranquilidad construida sobre circunstancias. El Salmo 89:18 dice: «Nuestra protección viene del Señor». (NTV) Lo sorprendente es que este salmo también habla de derrotas, preguntas y promesas que parecían no cumplirse. Confiar en Dios no significa que nunca tendrás batallas. Significa que no tienes que enfrentarlas dependiendo únicamente de tus fuerzas. Hay una diferencia entre ser responsable de tu vida y sentirte responsable de todos sus resultados. Puedes planificar sin obsesionarte. Puedes prepararte sin vivir anticipando desgracias. Puedes confiar en Dios y, al mismo tiempo, pedir ayuda. Y recuerda esto: Preocuparte diez horas por algo no significa que avanzaste diez horas hacia la solución. Hoy hazte una pregunta: ¿qué estoy intentando controlar que necesito aprender a entregar a Dios? Haz lo que te corresponde. Toma decisiones sabias. Pero no cargues con la responsabilidad de garantizar lo que sucederá mañana. No necesitas sostenerlo todo para vivir sostenido por Dios. Las lecturas: Jeremías 35:1 - 36:32 1 Timoteo 5:1-25 Salmo 89:14-37 Proverbios 25:25-27
¿En qué te estás convirtiendo a través de lo que practicas todos los días? Porque, aunque no te des cuenta, estás entrenando tu mente, tu carácter y tu manera de responder a la vida. Cada vez que anticipas lo peor, prácticas la preocupación. Cada vez que reaccionamos con enojo, refuerzas esa respuesta. Pero cada vez que eliges la paciencia, llevas tus preocupaciones a Dios o decides obedecer su Palabra, también estás formando algo dentro de ti. Pablo le dice a Timoteo: «Entrenarse en la sumisión a Dios es mucho mejor, porque promete beneficios en esta vida y en la vida que viene». 1 Timoteo 4:8 NTV Tu carácter de mañana se está formando en las decisiones que repites hoy. Puedes escuchar la Biblia todos los días y seguir reaccionando de la misma manera. Puedes conocer versículos sobre el perdón y continuar alimentando resentimientos. Porque conocer la verdad es importante, pero permitir que transforme tu manera de vivir es indispensable. Y recuerda algo: Dios no te ama más porque ores durante una hora ni menos porque ayer apenas tuviste fuerzas para hablar con Él. La disciplina espiritual no compra su amor. Cultiva tu relación con Él. Las lecturas: Jeremías 33:1 - 34:22 1 Timoteo 4:1-16 Salmo 89:1-13 Proverbios 25:23-24
No todo lo que está escrito en tu corazón fue escrito por Dios. Quizá creciste creyendo que tenías que ser perfecta para merecer amor, que equivocarte era fracasar o que nunca serías suficiente. Y aunque han pasado los años, esas creencias todavía pueden estar dirigiendo tus decisiones. En Jeremías 31:33, Dios hace una promesa extraordinaria: «Pondré mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón». (NTV) Dios quiere transformar aquello que gobierna tus pensamientos, tus motivaciones y tus decisiones. Porque puedes conocer muchos versículos sobre la confianza y seguir viviendo dominada por el miedo. Puedes saber que Dios te perdonó y continuar castigándote por tu pasado. No confundas la cantidad de Biblia que conoces con la profundidad con la que permites que esa Biblia te transforme. Y aquí viene algo importante: Dios también promete que podremos conocerlo personalmente y recibir su perdón. Tu pasado puede explicar algunas de tus heridas, pero no tiene que seguir escribiendo tu futuro. Hoy quiero dejarte una pregunta: ¿Qué mentira llevas tanto tiempo creyendo que ya la confundes con tu identidad? Es momento de confrontar lo que aprendiste sobre ti con lo que Dios realmente dice en su Palabra. Porque conocer a Dios también transforma la manera en que te ves a ti misma. Las lecturas son: Jeremías 31:27 - 32:44 1 Timoteo 3:1-16 Salmo 88:1-18 Proverbios 25:20-22