
Show Notes
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Un día de estos habrá que hablar de lo de los vasos. Porque los damos por hecho, son vasos, contenedores de cosas, preferiblemente cosas líquidas, en cantidades optimas para conformar una ración susceptible de ser consumida por un ser humano. Hay que hablar de lo de los vasos porque a veces nos liamos con que si lo de las elecciones, que si lo de las guerras, que si lo de los concursos de la tele, que si llueve o que si no, y se nos va retrasando lo de hablar de lo de los vasos. Ahora no toca, pero pronto nos pondremos con eso, ya lo veréis. Ahora toca lo de darle al play y escuchar el programa, que va de cosas que no son vasos, pero que son otras cosas, porque, si aquí no hay vasos (de momento), es porque... ¡Aquí hay dragones!
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¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Acabamos estos 8 episodios 8 gracias a la inconsciencia de don Hernández Bermúdez Ortiz. Y a la de su socio Maximino. Y a la de LA CASA DEL DRAGÓN, junto a cuyos dragones hemos volado tan a gusto.
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Ojo, que estáis ahí, tan relajados, cada uno con su cadaunada: que si yo me tomo el helado de yogurt sin topping, que si tú duermes mejor con manta. Algunos habrá que digan que el bañador hay que cambiárselo enseguida porque ese frío en el estomago es malísimo, y otros que, como en la ciudad, no se veranea en ningún sitio, y otros que no es verano si no te compras una pulsera de coco en el mercadillo del paseo. Cada uno con lo suyo a tope.
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! ¡La de cosas que están pasando mientras se emiten estos ocho programas que vuelan, ala con ala, con 'La Casa del Dragón'! ¡Todo ha sido ganar cosas!
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Desde que el mundo es mundo, desde que los dinosaurios se esfumaron y aparició la vida humana y los motores diesel, el ser humano ha dudado entre tarrina y cucurucho.
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! ¿Estáis en el pueblo o qué? Hay que ver lo que se agradece un pueblo, ¿eh? Hay gente, por ejemplo, que no tiene pueblo y se adopta uno porque le gusta, y va allí siempre, como si tuviera pueblo, porque allí hacen pan del bueno y lo reparten en furgoneta, con el claxon.