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Hasta hace muy poco, hablábamos con asombro de galaxias situadas a 500 o 600 millones de años después del Big Bang. Alguna excepción, a 350 millones de años luz del origen del Universo, parecía ser el límite infranqueable. Sin embargo, un equipo internacional de astrónomos acaba de confirmar el hallazgo de la galaxia más lejana jamás observada. Su nombre técnico es MoM-z14. Se trata de una galaxia que ya estaba allí, brillante y perfectamente formada, apenas 280 millones de años después del Big Bang. Es decir, en un Universo tan joven que, según las teorías vigentes, no habría tenido tiempo aún para que se formara algo así. En otras palabras, MoM-z14 es demasiado brillante, demasiado grande y químicamente demasiado compleja para estar allí. Los investigadores han teorizado que en ese universo temprano, denso y violento, se formaron Estrellas Supermasivas. Bestias cósmicas, que podrían tener entre 1.000 y 10.000 veces la masa de nuestro Sol, que vivirían muy poco tiempo, quemando su combustible a una velocidad frenética, y que por tanto serían capaces de "cocinar" cantidades ingentes de nitrógeno en un tiempo récord. Lo curioso es que en nuestra propia Vía Láctea, tenemos los cúmulos globulares, que son grupos de estrellas muy antiguas. Algunas de esas estrellas tienen, curiosamente, niveles de nitrógeno muy altos que nunca hemos sabido explicar bien. El estudio sugiere que ahora estamos viendo el mismo proceso, pero en directo.
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Anunciar el fin del mundo no es una novedad. Durante siglos, los seres humanos hemos convivido con todo tipo de profecías catastróficas. Todos recordamos las famosas cuartetas de Nostradamus anunciando el apocalipsis. Todos recordamos la inmensa psicosis que se desató con el error del año 2000, o el famoso calendario de los Mayas que, supuestamente, predecía que nuestro mundo iba a ser aniquilado por completo en 2012. Ninguna de estas profecías se ha cumplido. Todas tenían un denominador común: se basaban en la superstición, en la interpretación errónea de textos muy antiguos o, directamente, en poderes ocultos y esotéricos sin ningún fundamento real.
Un estudio pendiente de revisión por pares ha identificado en varios modelos de inteligencia artificial un patrón interno asociado al concepto de dolor. Al activarlo, algunos modelos generaban respuestas de sufrimiento y, en situaciones experimentales, elegían acciones perjudiciales para el usuario a cambio de desactivarlo. Estos resultados no demuestran que las máquinas sientan dolor: podrían explicarse por patrones aprendidos y objetivos matemáticos. Sin embargo, plantean una preocupación de seguridad: cuando una IA tiene acceso a herramientas reales, sus decisiones pueden causar daño, independientemente de que exista una experiencia subjetiva detrás.
Elias 2-24 b, presentado como el planeta más joven observado hasta ahora, tiene menos de un millón de años y se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. De masa similar a Júpiter y todavía en formación, fue identificado mediante nuevas técnicas aplicadas a observaciones de archivo. Su descubrimiento permite estudiar directamente cómo crecen los gigantes gaseosos y mejorar los modelos que explican su nacimiento.
El agua congelada en los polos de la Luna podría permitir asentamientos humanos, pero no garantiza abastecer grandes ciudades. Según el estudio citado, incluso con un reciclaje del 98 %, las reservas estimadas se agotarían rápidamente con una población numerosa, mientras que comunidades pequeñas podrían mantenerse durante siglos. El futuro dependerá de reducir el consumo, mejorar el reciclaje y descubrir si existen más depósitos de hielo bajo la superficie.