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¿Por qué los electrones pueden estar en superposición pero una pelota, una mesa o nosotros mismos nunca parecemos hacerlo? En este episodio de Ciencia y Saber viajamos hasta la frontera entre el mundo cuántico y el mundo cotidiano. Un nuevo experimento ha utilizado miles de millones de spins electrónicos dentro de un diamante para provocar el movimiento de un resonador macroscópico. Explicamos cómo funciona, qué papel juegan los centros NV, por qué la decoherencia impide que veamos objetos cotidianos en estados cuánticos y hasta qué punto este tipo de tecnología podría acercarnos algún día a un auténtico “gato de Schrödinger” macroscópico. Y detrás de todo aparece una de las preguntas más profundas de la física: ¿existe realmente un límite de tamaño para el mundo cuántico?
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Hemos llegado a la Luna, enviado sondas a Marte y fotografiado mundos situados a miles de millones de kilómetros. Pero hacia abajo, bajo nuestros pies, apenas hemos logrado perforar unos 12 kilómetros. En este episodio de Ciencia y Saber recorremos los grandes intentos reales de conquistar el interior terrestre: el ambicioso Project Mohole, el pozo superprofundo de Kola, el proyecto alemán KTB, los modernos buques de perforación oceánica y la extraordinaria propuesta del científico David Stevenson para enviar una pequeña sonda hacia el núcleo dentro de una gigantesca masa de hierro fundido. También descubrimos cómo sabemos qué hay realmente bajo la corteza sin haber estado jamás allí y por qué viajar al centro de la Tierra puede ser mucho más difícil que alcanzar la Luna. La pregunta final es inevitable: ¿Qué tendremos que inventar para dejar de arañar la superficie y empezar algún día a explorar de verdad el corazón de nuestro planeta?
Aubrey de Grey lleva décadas defendiendo una idea radical: que envejecer no debería considerarse un destino inevitable, sino un problema médico que algún día podremos reparar. Su apuesta gira alrededor de la llamada “velocidad de escape de la longevidad”: alcanzar un punto en el que los tratamientos médicos consigan reparar nuestro cuerpo más deprisa de lo que vuelve a deteriorarse. De Grey estima que existe aproximadamente un 50 % de posibilidades de llegar ahí en unos 12–15 años. En este episodio de Ciencia y Saber analizamos qué parte de sus afirmaciones tiene respaldo científico, qué sabemos hoy sobre senescencia celular, rapamicina, reprogramación y rejuvenecimiento, y dónde empieza la especulación. Porque la gran pregunta ya no parece completamente absurda: ¿y si algún día pudiéramos reparar el envejecimiento una y otra vez?
Tesla ya ha demostrado que un coche puede abandonar el suelo y realizar maniobras aéreas durante unos instantes. Pero de ahí a ver miles de vehículos volando sobre nuestras ciudades hay una distancia enorme. En este episodio de Ciencia y Saber analizamos qué puede hacer realmente el nuevo Roadster, por qué no funciona como un helicóptero, qué papel juegan los propulsores desarrollados junto a SpaceX y qué obstáculos siguen frenando el sueño del coche volador: seguridad, autonomía, leyes, tráfico aéreo, ruido, meteorología e infraestructuras. Porque quizá el gran problema ya no sea conseguir que un coche despegue, sino lograr que millones puedan hacerlo sin convertir el cielo en un caos.
Una nueva piel artificial con más de 10.000 sensores permite a los robots detectar presión con enorme precisión, manipular objetos delicados y reaccionar ante estímulos potencialmente dañinos, como el contacto con una aguja. En este episodio de Ciencia y Saber explicamos cómo funciona esta piel iontrónica, por qué puede construir auténticos “mapas táctiles” a gran velocidad y cómo permite a una máquina protegerse físicamente del entorno. Pero hay un matiz esencial: el robot no siente dolor. Detecta un estímulo peligroso y responde, algo más cercano a la nocicepción que al sufrimiento consciente. La gran pregunta es inevitable: ¿cuánto cambiarán los robots cuando, además de ver y escuchar, empiecen a percibir el mundo a través de todo su cuerpo?
Un equipo de investigadores ha desarrollado PhotoTat, una tinta experimental capaz de permanecer bajo la piel durante años y, aun así, hacerse visible o casi desaparecer según la luz que recibe. En este episodio de Ciencia y Saber explicamos cómo funcionan estos pigmentos fotocrómicos, por qué pueden activarse en segundos con luz ultravioleta, cómo se “apagan” con luz visible y qué aplicaciones podrían tener más allá del arte corporal, desde tatuajes cambiantes hasta futuras marcas médicas para tratamientos como la radioterapia. Una tecnología todavía experimental que convierte algo tan permanente como un tatuaje en una superficie reescribible y plantea una pregunta fascinante: ¿podrá nuestra propia piel convertirse algún día en un material programable?