
Show Notes
Un equipo de investigadores, liderado por Giovanni Barontini, crearon un "universo de bolsillo". Cogieron unos 20.000 átomos de rubidio y, utilizando un complejo sistema de láseres y campos electromagnéticos, los enfriaron hasta rozar el Cero Absoluto. Barontini dividió a sus átomos en dos grupos de su mini-universo. A uno lo llamó el sector "brillante" y al otro el sector "oscuro". En ese estado inicial, el sistema estaba congelado. Era un universo sin tiempo. Los investigadores usaron sus láseres para obligar a esos dos sectores de átomos a intercambiar partículas. A «hablar» entre ellos, logrando que los átomos brillantes y oscuros empiecen a entrelazarse, e interactuar. Barontini y su equipo lograron cambiar la entropía de este mini-universo, abriendo un nuevo debate entre científicos sugiriendo que el tiempo no es un reloj universal, sino que es algo que emerge.
More from Materia Oscura
Anunciar el fin del mundo no es una novedad. Durante siglos, los seres humanos hemos convivido con todo tipo de profecías catastróficas. Todos recordamos las famosas cuartetas de Nostradamus anunciando el apocalipsis. Todos recordamos la inmensa psicosis que se desató con el error del año 2000, o el famoso calendario de los Mayas que, supuestamente, predecía que nuestro mundo iba a ser aniquilado por completo en 2012. Ninguna de estas profecías se ha cumplido. Todas tenían un denominador común: se basaban en la superstición, en la interpretación errónea de textos muy antiguos o, directamente, en poderes ocultos y esotéricos sin ningún fundamento real.
Un estudio pendiente de revisión por pares ha identificado en varios modelos de inteligencia artificial un patrón interno asociado al concepto de dolor. Al activarlo, algunos modelos generaban respuestas de sufrimiento y, en situaciones experimentales, elegían acciones perjudiciales para el usuario a cambio de desactivarlo. Estos resultados no demuestran que las máquinas sientan dolor: podrían explicarse por patrones aprendidos y objetivos matemáticos. Sin embargo, plantean una preocupación de seguridad: cuando una IA tiene acceso a herramientas reales, sus decisiones pueden causar daño, independientemente de que exista una experiencia subjetiva detrás.
Elias 2-24 b, presentado como el planeta más joven observado hasta ahora, tiene menos de un millón de años y se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. De masa similar a Júpiter y todavía en formación, fue identificado mediante nuevas técnicas aplicadas a observaciones de archivo. Su descubrimiento permite estudiar directamente cómo crecen los gigantes gaseosos y mejorar los modelos que explican su nacimiento.
El agua congelada en los polos de la Luna podría permitir asentamientos humanos, pero no garantiza abastecer grandes ciudades. Según el estudio citado, incluso con un reciclaje del 98 %, las reservas estimadas se agotarían rápidamente con una población numerosa, mientras que comunidades pequeñas podrían mantenerse durante siglos. El futuro dependerá de reducir el consumo, mejorar el reciclaje y descubrir si existen más depósitos de hielo bajo la superficie.