
Show Notes
Año 2012. Confundida, la psiquiatra Elisa Aldunate despierta diez años antes de los sucesos más trascendentes de su vida. En un futuro perdido ha quedado varado Pedro Roiter, y en este pasado los papeles se han invertido: es ella la viajera en el tiempo, y es ella la paciente enigmática de un terapeuta que puede ser mucho más de lo que aparentemente es. Sobran preguntas. ¿Por qué el año 2012? ¿Por qué nuevamente ella? ¿Es el futuro un lugar seguro? ¿Es el amor capaz de viajar en el tiempo? ¿María Beitía es aún una amenaza letal? ¿Pegaso es un destino ineludible? ¿Es su deber salvar el futuro de la humanidad otra vez?
Protagonizada por Antonia Zegers, Nestor Cantillana, Teresita Commentz y Álvaro Espinoza. Learn more about your ad choices. Visit podcastchoices.com/adchoices
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El final se ha transformado en el comienzo, y el comienzo se ha transformado en el final. En Caso 63 no hay puntos de entrada ni de salida. Todo es un continuo que ya ha ocurrido o que continuará, una y otra vez”
Hechos inesperados revelan la necesidad de un nuevo plan. La cuenta regresiva ya es total. El futuro está en juego. Gaspar Marín apuesta por el azar y el caos y construye una nueva narrativa para Pedro. Y Pedro, sin saberlo, comienza un viaje que lo conectará muy pronto con una vieja conocida.
Se activan manifestaciones en contra del Proyecto. La gente los cree culpables de la existencia de Pegaso. Con ayuda de Gaspar Marín, Pedro y Elena se encuentran cuerpo a cuerpo por primera vez. Y en ese contexto de furia y miedo, cada uno comparte lo que ha descubierto de la vida del otro en sus propios sueños. El final se acerca, pero ¿será el final que ha sido diseñado?
El principal agente del tiempo, Gaspar Marín, aparece en escena para, como ha sucedido en todas las líneas de tiempo, afectar los hechos, redibujar el mapa, implantar nuevas realidades y, finalmente, ayudar a salvar el mundo.
Pegaso se reformula en una nueva cepa. En esta línea de tiempo, Pedro y Elena se enfrentan a una crisis con un final que parece ser completamente inesperado. ¿Pero acaso no habían señales?