
Show Notes
Hay personas que creen que ciertos amarres pueden hacer que alguien se obsesione con otra persona hasta el punto de abandonar a su familia, sus amigos y prácticamente toda su vida. Entre estas prácticas existe una especialmente conocida en México y Latinoamérica: la famosa “agua de calzón”.
En este episodio de Hablemos de Terror conocerás 4 relatos relacionados con personas que aseguran haber sido víctimas de este tipo de trabajos. Bebidas preparadas especialmente para ellas, comportamientos que comenzaron a cambiar sin una explicación aparente, relaciones de las que querían escapar pero a las que siempre terminaban regresando y descubrimientos bastante desagradables sobre aquello que estuvieron consumiendo.
¿Puede realmente un amarre provocar algo así? ¿Se trata de sugestión, manipulación y dependencia emocional, o detrás de algunas de estas historias existe algo que todavía no comprendemos? Escucha las historias y saca tus propias conclusiones.
⚠️ Estos relatos se presentan con fines narrativos y de entretenimiento. Las creencias y prácticas mencionadas forman parte de testimonios y tradiciones populares y no se presentan como hechos sobrenaturales comprobados.
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Todos los días millones de personas utilizan el Metro de la Ciudad de México sin pensar demasiado en lo que existe debajo de las calles cuando las estaciones comienzan a vaciarse. Pero después del último servicio quedan kilómetros de túneles, andenes cerrados, trabajadores nocturnos y lugares donde han ocurrido accidentes, muertes y situaciones que muchos prefieren no recordar.
Antes de que se hablara de amarres, fotografías enterradas o trabajos para separar parejas, en muchos pueblos de México ya existían historias sobre otro tipo de brujas. Mujeres a las que los abuelos aseguraban haber visto caminar de madrugada, subir a los techos, reunirse lejos del pueblo y, sobre todo, acercarse a las casas donde había niños pequeños.
Cuando alguien muere, lo normal es pensar que su historia terminó. Pero hay familias que aseguran haber seguido escuchando sus pasos, viendo sus rutinas repetirse dentro de casa o incluso recibiendo visitas que parecían tener un motivo muy concreto para regresar.
En muchos pueblos de México todavía existen historias sobre seres pequeños que viven cerca de árboles, terrenos, arroyos y casas antiguas. Algunos aseguran que juegan con los niños, otros dicen que esconden objetos y también hay quienes creen que pueden cuidar dinero enterrado o volverse agresivos cuando alguien invade su espacio.
Cuando escuchamos la palabra posesión, muchas veces pensamos en películas: personas hablando con voces extrañas, sacerdotes, gritos y escenas imposibles. Pero hay familias que aseguran haber vivido situaciones muy parecidas dentro de sus propias casas y con personas a las que conocían perfectamente.