
Show Notes
Cuando escuchamos la palabra duende, la mayoría imagina criaturas pequeñas e inofensivas. Sin embargo, en muchos pueblos de México se cuentan historias muy diferentes. Relatos transmitidos de generación en generación donde estas entidades no esconden monedas ni hacen simples travesuras, sino que observan desde el monte, llaman a los niños por su nombre y aparecen únicamente cuando cae la noche.
En este nuevo episodio de Hablemos de Terror escucharás tres testimonios que, aunque ocurren en lugares distintos, tienen algo inquietante en común: todos comienzan con un detalle tan pequeño que cualquiera podría ignorarlo... un silbido bajo una casa, unos golpes en una ventana o unas diminutas huellas perdidas entre la sierra.
La primera historia nos lleva hasta una antigua casa levantada sobre pilotes en Veracruz, donde un niño comenzó a escuchar a alguien silbar debajo de su habitación cada madrugada. Lo que parecía un simple ruido terminó convirtiéndose en una pesadilla para toda una familia.
Después conocerás el caso de una mujer que heredó un viejo huerto de aguacates en Puebla. Los vecinos le advirtieron que nunca permaneciera ahí después del anochecer, pero decidió no hacer caso. Poco tiempo después, su hijo comenzó a hablar con unos misteriosos "niños pequeños" que parecían conocer perfectamente el terreno... y también la rutina de la familia.
Finalmente viajaremos hasta la sierra de Chihuahua, donde un grupo de trabajadores salió a buscar ganado perdido sin imaginar que uno de ellos terminaría siguiendo a unos pequeños desconocidos entre los árboles. Lo encontraron horas después con un antiguo juguete de madera entre las manos y, desde aquel día, jamás volvió a ser el mismo.
Si disfrutas los relatos de terror narrados como si fueran confesiones reales, este episodio es para ti. Ahora queremos saber tu opinión. ¿Crees que los duendes forman parte del folclore o piensas que realmente existen lugares donde estas entidades siguen manifestándose? ¿Has vivido algo parecido o conoces a alguien que haya tenido un encuentro con ellos?
Cuéntanos tu historia en los comentarios. Muchas de las mejores historias del canal nacen precisamente de los testimonios de la comunidad.
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Todos los días millones de personas utilizan el Metro de la Ciudad de México sin pensar demasiado en lo que existe debajo de las calles cuando las estaciones comienzan a vaciarse. Pero después del último servicio quedan kilómetros de túneles, andenes cerrados, trabajadores nocturnos y lugares donde han ocurrido accidentes, muertes y situaciones que muchos prefieren no recordar.
Antes de que se hablara de amarres, fotografías enterradas o trabajos para separar parejas, en muchos pueblos de México ya existían historias sobre otro tipo de brujas. Mujeres a las que los abuelos aseguraban haber visto caminar de madrugada, subir a los techos, reunirse lejos del pueblo y, sobre todo, acercarse a las casas donde había niños pequeños.
Cuando alguien muere, lo normal es pensar que su historia terminó. Pero hay familias que aseguran haber seguido escuchando sus pasos, viendo sus rutinas repetirse dentro de casa o incluso recibiendo visitas que parecían tener un motivo muy concreto para regresar.
En muchos pueblos de México todavía existen historias sobre seres pequeños que viven cerca de árboles, terrenos, arroyos y casas antiguas. Algunos aseguran que juegan con los niños, otros dicen que esconden objetos y también hay quienes creen que pueden cuidar dinero enterrado o volverse agresivos cuando alguien invade su espacio.
Cuando escuchamos la palabra posesión, muchas veces pensamos en películas: personas hablando con voces extrañas, sacerdotes, gritos y escenas imposibles. Pero hay familias que aseguran haber vivido situaciones muy parecidas dentro de sus propias casas y con personas a las que conocían perfectamente.