Juan Carlos Parra

La paternidad de Dios

Juan Carlos Parra

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La paternidad de Dios Muchos cargamos un espíritu de orfandad, porque nos han fallado o nos ha faltado paternidad. La paternidad de Dios sana nuestro corazón y provee un espíritu de adopción: Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Romanos 8:15

Juan 1:12

La revelación de Dios como Padre en el Antiguo Testamento Yahweh Avinu es, literalmente, El Señor nuestro Padre. Este nombre tan cercano y entrañable se revela en Isaías 64:8. El Señor se muestra aquí como un Padre que no solo nos crea, sino que también nos hace madurar formando su carácter en nosotros. El término Padre también estaba en Isaías 9:6, “Padre Eterno”, para referirse a la venida y nacimiento de Jesús, el Mesías. Aunque la primera persona de la Trinidad asume con más protagonismo el rol de padre, sin embargo, Dios es uno y nos ama y cuida con paternidad, tanto el Padre, como el Hijo Jesús y el Espíritu Santo.

Otros ejemplos del Antiguo Testamento son: • Isaías 63:16: "Tú eres nuestro Padre, aunque Abraham no nos conoce..." • Deuteronomio 32:6: "¿No es él tu padre que te creó?" Sin embargo, estos pasajes hablan de Dios como Creador y protector del pueblo de Israel, no como un padre personal con quien uno hablara cara a cara. En el judaísmo Dios era reverenciado con gran solemnidad. Incluso el Nombre de Dios (YHWH) no se pronunciaba, sino que se usaban sustitutos como Adonai (Señor) o HaShem (el Nombre). Entonces, aunque el Antiguo Testamento presenta a Dios como Padre, lo hace de forma colectiva y simbólica, no tanto como una relación íntima individual. La revelación de Dios como Padre en el Nuevo Testamento Cuando Jesús enseña a orar con las palabras, “Padre nuestro que estás en los cielos…” (Mateo 6:9) está invitando a los discípulos a una relación de hijos directa con Dios, algo que los líderes religiosos de la época habrían considerado irreverente o blasfemo. No solo estaba enseñando una forma de oración, estaba revelando una nueva relación con Dios, basada en la intimidad, el amor y la confianza, no en el temor o la mera obediencia externa. Para sus oyentes, esta enseñanza era profundamente transformadora y hasta escandalosa. Patér (Mateo 5:16): Patér o Padre en griego se utiliza 418 veces en el Nuevo Testamento. Sobre todo, para referirse a Dios Padre, la primera persona de la Trinidad.

La primera vez en que la vemos aplicada a Dios Padre es en Mateo 5:16. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Jesús nos enseñó a orar: “Padre (Patér) nuestro que estás en los cielos…” Mateo 6:9.

Y es maravilloso que le podamos invocar de esta forma. No como un Dios lejano e inaccesible, o indiferente y caprichoso en cuanto a los hombres. Así eran los dioses paganos, falsos. En Dios tenemos un Padre que nos ama incondicionalmente y a quien podemos acudir en oración.

Abba (Marcos 14:36): Jesús usaba la palabra aramea “Abba”, que significa papá, padre querido, una expresión de intimidad, cercanía y confianza, muy usada por los niños. • Marcos 14:36: "Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti..." En ninguna parte del Antiguo Testamento alguien se dirige a Dios como Abba de manera individual y cercana. Abba (Papá en arameo) es la forma entrañable en la que el Hijo se dirige a su Padre... ¿Cuándo? ¿En qué momento? Puedes examinar el contexto de Marcos 14:36 para entender la gran necesidad de Jesús: Getsemaní. Abba es el nombre íntimo que también los hijos de Dios, que hemos creído en Jesús, podemos usar para reclamar nuestra herencia o para sentir a Dios cerca, como nuestra seguridad.

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Romanos 8:15 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el c

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