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Un nuevo estudio, publicado recientemente, ha permitido estudiar una de las muestras más antiguas y raras de Marte, la Belleza Negra, sin destruirla. Para ello, un equipo de investigadores ha utilizado una técnica revolucionaria, la tomografía computarizada de neutrones. Al bombardear la Belleza Negra con neutrones, estos ignoran las partes duras de la roca y chocan, interactúan y resaltan los átomos de hidrógeno. Con este método innovador, descubrieron que la Belleza Negra está compuesta por agua encerrada químicamente en minerales. El estudio ha revelado que este meteorito contiene clastos, es decir, trozos de roca incrustados dentro de otra roca mayor, ricos en un material llamado oxihidróxido de hierro. Además, estos oxihidróxidos de hierro encontrado en la Belleza Negra gracias a los neutrones, son similares a los que el rover Perseverance de la NASA ha detectado en el cráter Jezero de Marte. El hecho de que tenga la misma "huella dactilar" mineral de un meteorito que cayó en África y las muestras que está taladrando un robot a millones de kilómetros de distancia y más de 4.000 millones de años después revela que el agua no era una simple anécdota en el Marte primitivo.
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Anunciar el fin del mundo no es una novedad. Durante siglos, los seres humanos hemos convivido con todo tipo de profecías catastróficas. Todos recordamos las famosas cuartetas de Nostradamus anunciando el apocalipsis. Todos recordamos la inmensa psicosis que se desató con el error del año 2000, o el famoso calendario de los Mayas que, supuestamente, predecía que nuestro mundo iba a ser aniquilado por completo en 2012. Ninguna de estas profecías se ha cumplido. Todas tenían un denominador común: se basaban en la superstición, en la interpretación errónea de textos muy antiguos o, directamente, en poderes ocultos y esotéricos sin ningún fundamento real.
Un estudio pendiente de revisión por pares ha identificado en varios modelos de inteligencia artificial un patrón interno asociado al concepto de dolor. Al activarlo, algunos modelos generaban respuestas de sufrimiento y, en situaciones experimentales, elegían acciones perjudiciales para el usuario a cambio de desactivarlo. Estos resultados no demuestran que las máquinas sientan dolor: podrían explicarse por patrones aprendidos y objetivos matemáticos. Sin embargo, plantean una preocupación de seguridad: cuando una IA tiene acceso a herramientas reales, sus decisiones pueden causar daño, independientemente de que exista una experiencia subjetiva detrás.
Elias 2-24 b, presentado como el planeta más joven observado hasta ahora, tiene menos de un millón de años y se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. De masa similar a Júpiter y todavía en formación, fue identificado mediante nuevas técnicas aplicadas a observaciones de archivo. Su descubrimiento permite estudiar directamente cómo crecen los gigantes gaseosos y mejorar los modelos que explican su nacimiento.
El agua congelada en los polos de la Luna podría permitir asentamientos humanos, pero no garantiza abastecer grandes ciudades. Según el estudio citado, incluso con un reciclaje del 98 %, las reservas estimadas se agotarían rápidamente con una población numerosa, mientras que comunidades pequeñas podrían mantenerse durante siglos. El futuro dependerá de reducir el consumo, mejorar el reciclaje y descubrir si existen más depósitos de hielo bajo la superficie.