
Show Notes
Hay lugares de los que ya saliste, pero que todavía pueden seguir viviendo dentro de ti. Saliste de esa relación, pero todavía buscas aprobación. Pasó aquella temporada, pero sigues tomando decisiones desde el miedo. Dios te perdonó, pero tú continúas castigándote. La puerta se abrió, pero sigues pensando como prisionero. Pablo dice que Jesús entregó su vida para rescatarnos. No solo para perdonarnos. Para rescatarnos. Por eso hoy quiero recordarte algo: tu pecado no es tu dueño. Tu pasado no es tu dueño. Tu herida no es tu dueño. La opinión de la gente no es tu dueño. Tus errores tampoco son tu dueño. El enemigo no necesita devolverte a la cárcel si consigue que sigas pensando como prisionero. Quizá ahora el siguiente milagro no sea que Dios abra otra puerta, sino que renueve tu mente para que finalmente puedas caminar por la que Jesús ya abrió. Fuiste rescatado a un precio demasiado alto como para seguir viviendo voluntariamente en aquello de lo que Cristo ya te hizo libre. Hoy escribe esto: “Ya no pertenezco a lo que me atrapó. Pertenezco a Jesús.” Las lecturas son: Isaías 15:1 - 18:7 Gálatas 1:1-24 Salmo 58:1-11 Proverbios 23:12
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More from 365 con Dios
¿Cuántas veces puedes fallarle a Dios antes de que Él se canse de ti? Quizá prometiste cambiar y volviste a equivocarte. Quizá la culpa te ha convencido de que ya no puedes acercarte a Dios con la misma confianza. Pero Pablo escribió algo extraordinario: «Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es». 2 Timoteo 2:13 NTV. Dios no dejará de ser fiel porque tú hayas fallado. Piensa en Pedro. Negó a Jesús tres veces, pero su fracaso no fue el final de su historia. Jesús lo restauró y volvió a confiarle una misión. Porque caer no es lo mismo que decidir alejarse definitivamente. La gracia de Dios no justifica nuestras malas decisiones, pero nos ofrece la oportunidad de arrepentirnos y cambiar. Tu caída necesita arrepentimiento, pero no tiene que convertirse en tu residencia permanente. A veces la vergüenza te convence de esconderte precisamente de Aquel a quien más necesitas acercarte. Hoy quiero recordarte algo: Cuando yo suelto, Él no suelta. Mi seguridad no está en la fuerza de mi mano, sino en la firmeza de la suya. Si has fallado, regresa. Si te has debilitado, busca su fortaleza. Si te has alejado, recuerda que todavía puedes arrepentirte y acercarte a Él. Porque la fidelidad de Dios es más estable que tus emociones.
¿Sabías que en los primeros dos versículos del Salmo 91 aparecen cuatro nombres de Dios? Y cada uno nos revela algo que necesitamos recordar cuando tenemos miedo. Altísimo: cuando el problema parece más grande que tú, recuerda que nada está por encima de Él. Shaddai, el Todopoderoso: cuando tus fuerzas se acaban, las suyas permanecen. El Señor: cuando otros te fallan, Él sigue siendo fiel a su Palabra. Mi Dios: cuando te sientes solo, recuerda que puedes acercarte a Él con confianza. El Salmo 91 contiene una promesa que me encanta: «Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades». Salmo 91:15 NTV. Fíjate bien: Dios no dice que nunca tendrás dificultades. Promete estar contigo en medio de ellas. Lo que te quita el sueño está por debajo de Aquel que nunca duerme. Quizá hoy necesitas dejar de repetirle a Dios lo grande que es tu problema y comenzar a recordarle a tu corazón quién es tu Dios. Y ahora quiero preguntarte algo: ¿Cuál de estos cuatro nombres de Dios necesitas recordar hoy? Las lecturas son: Jeremías 39:1 - 41:18 2 Timoteo 1:1-18 Salmo 90:1 - 91:16 Proverbios 26:1-2
¿Es posible tener mucho dinero y vivir una vida profundamente pobre? Puedes tener una casa enorme y no tener paz. Comprar lo que quieras y haber perdido la capacidad de disfrutar. Pasarte la vida acumulando para algún día comenzar a vivir. Pablo nos recuerda algo extraordinario en 1 Timoteo 6:17: Dios nos da en abundancia para que disfrutemos, pero nuestra confianza debe estar puesta en Él, no en las riquezas. La verdadera riqueza se vive de tres maneras: disfrutando con gratitud, administrando con sabiduría y compartiendo con generosidad. Y recuerda: el dinero que guardas forma parte de tu patrimonio. El bien que haces forma parte de tu legado. Hoy pregúntate: ¿Estoy construyendo una fortuna o aprendiendo a vivir una vida verdaderamente rica? Las lecturas son: Jeremías 37:1 - 38:28 1 Timoteo 6:1-21 Salmo 89:38-52 Proverbios 25:28
¿Y si gran parte de tu ansiedad viene de intentar controlar cosas que nunca estuvieron en tus manos? Queremos tenerlo todo previsto: las finanzas, la salud, el trabajo, las personas que amamos y hasta lo que podría suceder mañana. Pero basta una noticia inesperada para descubrir lo frágil que puede ser una tranquilidad construida sobre circunstancias. El Salmo 89:18 dice: «Nuestra protección viene del Señor». (NTV) Lo sorprendente es que este salmo también habla de derrotas, preguntas y promesas que parecían no cumplirse. Confiar en Dios no significa que nunca tendrás batallas. Significa que no tienes que enfrentarlas dependiendo únicamente de tus fuerzas. Hay una diferencia entre ser responsable de tu vida y sentirte responsable de todos sus resultados. Puedes planificar sin obsesionarte. Puedes prepararte sin vivir anticipando desgracias. Puedes confiar en Dios y, al mismo tiempo, pedir ayuda. Y recuerda esto: Preocuparte diez horas por algo no significa que avanzaste diez horas hacia la solución. Hoy hazte una pregunta: ¿qué estoy intentando controlar que necesito aprender a entregar a Dios? Haz lo que te corresponde. Toma decisiones sabias. Pero no cargues con la responsabilidad de garantizar lo que sucederá mañana. No necesitas sostenerlo todo para vivir sostenido por Dios. Las lecturas: Jeremías 35:1 - 36:32 1 Timoteo 5:1-25 Salmo 89:14-37 Proverbios 25:25-27
¿En qué te estás convirtiendo a través de lo que practicas todos los días? Porque, aunque no te des cuenta, estás entrenando tu mente, tu carácter y tu manera de responder a la vida. Cada vez que anticipas lo peor, prácticas la preocupación. Cada vez que reaccionamos con enojo, refuerzas esa respuesta. Pero cada vez que eliges la paciencia, llevas tus preocupaciones a Dios o decides obedecer su Palabra, también estás formando algo dentro de ti. Pablo le dice a Timoteo: «Entrenarse en la sumisión a Dios es mucho mejor, porque promete beneficios en esta vida y en la vida que viene». 1 Timoteo 4:8 NTV Tu carácter de mañana se está formando en las decisiones que repites hoy. Puedes escuchar la Biblia todos los días y seguir reaccionando de la misma manera. Puedes conocer versículos sobre el perdón y continuar alimentando resentimientos. Porque conocer la verdad es importante, pero permitir que transforme tu manera de vivir es indispensable. Y recuerda algo: Dios no te ama más porque ores durante una hora ni menos porque ayer apenas tuviste fuerzas para hablar con Él. La disciplina espiritual no compra su amor. Cultiva tu relación con Él. Las lecturas: Jeremías 33:1 - 34:22 1 Timoteo 4:1-16 Salmo 89:1-13 Proverbios 25:23-24